Tras el Consejo de Gobierno celebrado el pasado 19 de marzo, el Poder Ejecutivo informa que puso en marcha un plan de contingencia orientado a mitigar los efectos de la crisis internacional de los mercados de petróleo y materias primas. La estrategia, delineada inicialmente por el ministro de Hacienda, Magín Díaz, busca garantizar la estabilidad económica y la seguridad alimentaria frente a la volatilidad global.
En una alocución posterior, el presidente Luis Abinader detalló que el presupuesto nacional de 2026 se formuló bajo una estimación de 65 dólares por barril de petróleo; no obstante, el incremento del crudo a niveles cercanos a los 100 dólares ha generado un costo fiscal creciente que obliga al Estado a realizar ajustes presupuestarios.
El mandatario estableció tres objetivos prioritarios para la gestión de la crisis:
El presidente Abinader informó que, durante 2025, el Estado destinó 11,500 millones de pesos en subsidios a los hidrocarburos y más de 105,000 millones al sector eléctrico. Sin embargo, ante la realidad del mercado petrolero, se han aplicado ajustes graduales en los precios de los combustibles con el fin de reducir la carga fiscal en al menos 12,000 millones de pesos en lo que resta del año.
A pesar de estas variaciones, el Ejecutivo aclaró que el Estado mantiene subsidios significativos que, en ciertos productos, superan los 100 pesos por galón. Asimismo, se ratificó que el precio del Gas Licuado de Petróleo (GLP) permanecerá sin variaciones para proteger el presupuesto de las familias dominicanas.
Esta política de ajustes graduales fue calificada por el mandatario como una medida de «responsabilidad fiscal» para asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas frente a una realidad internacional exigente.
Fuente: En Segundos
