Mientras los productores agropecuarios dominicanos denuncian pérdidas millonarias, deudas insostenibles y severas trabas para colocar sus cosechas en el mercado local, los criterios para otorgar los permisos de importación de alimentos han quedado bajo la lupa.
Una profunda investigación realizada por el programa «Toda la Verdad» de la periodista Odalis Castillo y publicada en periódico digital Panorama.com.do, reveló serias inconsistencias y llamativos perfiles entre los beneficiarios de los contingentes arancelarios, beneficiando a empresas ajenas al sector y a funcionarios públicos en detrimento del campo nacional.
El informe periodístico de Panorama.com.do identificó tres casos específicos que generan profundas interrogantes sobre la transparencia en la distribución de estos permisos por parte del Ministerio de Agricultura:
Para sustentar el impacto de estas decisiones, el equipo de «Toda la Verdad» cruzó bases de datos oficiales extraídas del Ministerio de Agricultura, la Dirección General de Aduanas (DGA) y la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE). Los resultados documentan un crecimiento desmedido en la importación de los principales rubros de la dieta dominicana en los últimos seis años:
El caso del ajo es uno de los más dramáticos reportados en la investigación de Panorama.com.do. Las importaciones de este bulbo aumentaron un 82% (al pasar de 8,121 a 14,773 toneladas métricas). En contraste, la superficie sembrada en territorio dominicano se desplomó de un promedio de 16,000 a 20,000 tareas, a tan solo 1,200 tareas activas, según el testimonio de los propios agricultores.
Por su parte, el mercado del arroz —un producto de alta sensibilidad política y económica— experimentó un incremento del 35% en volumen y un alarmante 114% en valor financiero, facturando en 2024 compras en el extranjero que superaron los 152 millones de dólares por más de 213,000 toneladas métricas.
El panorama descrito por esta investigación periodística mantiene en alerta a los sectores productivos del país, quienes exigen una revisión inmediata de los mecanismos de asignación de cuotas, argumentando que el diseño actual de los contingentes parece estar priorizando el negocio de la importación por encima de la sostenibilidad de la soberanía alimentaria y el trabajo de los campesinos dominicanos.
Fuente: En Segundos
