Abinader: Irán elevará luz, transporte y alimentos; alzas inevitables.

Santo Domingo. En un mensaje dirigido a la nación este domingo a través de una cadena de radio, televisión y plataformas digitales, el presidente Luis Abinader preparó al pueblo dominicano para un escenario económico adverso, caracterizado por el inevitable aumento en el costo de la vida. Citando las fuertes turbulencias en los mercados internacionales desencadenadas por la guerra en Irán, el mandatario fue categórico al advertir que los ciudadanos sentirán el golpe en sus bolsillos a través de alzas en las tarifas eléctricas, el transporte y los alimentos de la canasta básica.

Aunque el jefe de Estado aseguró que el país cuenta con una economía robusta y reservas suficientes para mitigar el impacto, su discurso se centró en la crudeza de la realidad global y en la imposibilidad del Gobierno de absorber por completo el choque inflacionario.

“Debemos ser claros y quiero ser honesto con ustedes: ante esta situación será necesario asumir ciertos sacrificios. No desproporcionados, no indiscriminados, pero sí inevitables”, sentenció Abinader, dejando claro que la factura de esta crisis externa será compartida entre el Estado y los ciudadanos. “Habrá presiones en las tarifas eléctricas, en los costos de transporte y, en alguna medida, en los precios de los alimentos. No porque nuestra economía tenga debilidades, sino porque enfrentamos un choque externo de gran magnitud”.

El núcleo del problema, según expuso el gobernante, radica en la extrema dependencia de la República Dominicana respecto a los combustibles fósiles importados y en la drástica alteración de la cadena de suministro global provocada por el conflicto en el Medio Oriente. Abinader explicó detalladamente cómo el bloqueo y las tensiones en el estrecho de Ormuz por donde transita cerca del 20 % del petróleo y gas natural del mundo han disparado los precios del crudo, acercándolos a la peligrosa barrera de los 100 dólares por barril.

Esta cifra contrasta dramáticamente con los 65 dólares por barril sobre los cuales se estructuró el Presupuesto General del Estado para este año. El presidente reveló que mantener los subsidios ciegos ante esta escalada comprometería severamente la sostenibilidad de las finanzas públicas.

Tan solo en 2025, el Estado inyectó 11,500 millones de pesos para congelar los combustibles y más de 105 mil millones de pesos al sector eléctrico. En lo que va de 2026, la cifra ya alcanza los 4,000 millones. Ante esta sangría financiera, el Gobierno se ha visto forzado a implementar ajustes graduales en los precios de los derivados del petróleo, con incrementos recientes que oscilan entre el 5.2 % y el 6.7 %.

“El mayor riesgo no es realizar ajustes responsables en el presente, sino posponer decisiones y enfrentar costos mucho mayores en el futuro”, argumentó el presidente, justificando los aumentos que ya han comenzado a generar preocupación en los sectores productivos y en la población general. Estos ajustes permitirán al Gobierno reducir el gasto en subsidios en aproximadamente 12,000 millones de pesos en lo que resta del año, transfiriendo inevitablemente una parte de esa carga al consumidor final.

Consciente del malestar social que genera la inflación, el presidente Abinader delineó una serie de medidas contingentes, aunque limitadas, diseñadas para evitar un colapso en el poder adquisitivo de los sectores más vulnerables. El Gobierno se ha fijado tres objetivos fundamentales para intentar contener la crisis:

Adicionalmente, el presidente garantizó que, por el momento, el precio del Gas Licuado de Petróleo (GLP), de uso fundamental en los hogares dominicanos y en gran parte del transporte público, se mantendrá sin variación para proteger a los estratos más vulnerables de la sociedad. Asimismo, destacó que las previsiones tomadas en el sector eléctrico, como la fijación del precio del carbón para Punta Catalina y los contratos de gas natural asegurados a un año, ayudarán a que el impacto en la factura eléctrica sea menor al que se habría experimentado en crisis anteriores.

Abinader no solo anunció medidas gubernamentales, sino que exigió un cambio de comportamiento en la ciudadanía y el sector privado. Hizo un llamado enfático a la corresponsabilidad, instando a las empresas a implementar modalidades de teletrabajo para reducir la movilidad urbana y solicitando a los ciudadanos optimizar drásticamente el uso de combustibles en su vida diaria.

“Sí, el momento exige conciencia. Exige responsabilidad. Y exige una cuota de sacrificio compartido”, reiteró el jefe de Estado, apelando a la resiliencia histórica del pueblo dominicano frente a adversidades pasadas, como la pandemia del COVID-19 y las disrupciones logísticas globales.

El presidente concluyó su alocución intentando transmitir un mensaje de control en medio de la tormenta, asegurando que el país cuenta con reservas superiores a los 16,000 millones de dólares y liquidez robusta. Prometió que su gobierno trabajará «las 24 horas del día» monitoreando la situación, pero el mensaje central quedó profundamente arraigado: la guerra en Irán ha llegado a las costas dominicanas en forma de inflació

Fuente: En Segundos

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